
El "truco" de este dulce es estirar mucho la masa y dejarla muy fina. Y eso es muy fácil de hacer porque en realidad la masa es la misma que la de la pizza. De hecho, pocas veces hemos hecho una masa entera para cocas. Normalmente, la dividimos en dos partes iguales, con una hacemos una pizza para cenar y un par de cocas para desayunar. La mitad restante de la masa la congelamos para la próxima vez (lo único que hay que hacer es sacarla 1 hora antes de usarla).
Otra cosa, el detalle de echarle unas gotitas de anís recién salida del horno es importante. Le da un sabor muy bueno.
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