
Una vez tenemos uno de los ingredientes principales, sólo nos queda el otro: los fideos. En muchas zonas de España para la fiduá se utiliza un fideo más corto y más gordo que tiene un agujero en el centro y que en el mismo paquete pone especial para fideuá. Pero en otros sitios se usa el fideo fino, que dicho sea de paso es el que más nos gusta a nosotros. Hay que ir con cuidado y no usar el tamaño cabellín o cabello de ángel porque resulta demasiado fino y las cantidades puestas aquí son para el "tamaño fino".
En cuanto a la elaboración, hay dos cosas que pueden "ir mal" pero que tienen muy fácil solución:
Los fideos están al dente pero todavía hay caldo en la cazuela: para que no os quede pastoso poned la cazuela al horno a 200º hasta que se evapore el caldo restante.
Los fideos están duros y no queda caldo: añadir un poco de caldo caliente para que los fideos acaben de hacerse.
¡Ah! Y si las setas son congeladas pensad que tardarán un poco más en hacerse.
¡Buen provecho!
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